samedi 21 janvier 2012

Soy Tata

A mi me vendieron ya. Saben. Hace algunas semanas ya.

En esta maldita plaza de San Telmo. No bastaba que este allí, fija, me tenían que vender.

Pero ya esta.

Que le vamos hacer.

Que mas podía esperar de mi existencia de negra. Bah.. negra. Ni siquiera negra. Marrón, porque ya saben que a los blancos les gusta definir quien es o no es negro. Siempre fue así.

Se lo pueden creer, me vendieron. Y además el que me vendió es un hermano, sangre de mis sangres. Otro Negro. Compañero. Y barato me dijo, estaba borracho parece y me vendió. A unos belgas, menos mal no soy de Congo, seria la insulta final.

Así que ahora no sé donde estoy parada. Me imagino que fija en una esquina.

Y eso que a mi me encanta viajar.

Como soy el resultado de esos seres desarraigados que se amaron. Sin condón. Pues si. Esos seres opuestos. Una con ojos verdes y risas contagiosas y el otro con la mirada firme y miles de historias.

Y acá estoy después de tantas vueltas. Entre unos ojos verdes, la arena roja de Ouagadougou, las lomas de Ocoa y los fríos de Ushuaia.

Sip. Otro negro me vendió. Anda saber a que precio

Soy Tata y ya estoy vendida.

mercredi 14 décembre 2011

Grandioso acto del corazón

¡Ayer me encontré con Camilo!

Un amigo que conocí en Montréal.
Me lo cruce así, de causalidad, en San Telmo.

Una de esas noches en el Guevara.

Le dije que me iba de Buenos Aires.

Que estaba hasta las pelotas de esta locura.
De estxs locxs.

Y que no concebía otra solución
al sobrecalentamiento cerebral y emocional
que la de irme.

A la mierda.

Siempre quise hacerlo:

Empezar cosas. Pero cosas serias eh.
No cosillas que no importan.
Cosas que implican mucho para unx.

Amores y posgrados en lingüística.

Empezar, seguir y sudar, para después;
en un grandioso acto del corazón,
mandar todo a la mierda.

Concluir el capitulo.

Pensar y entender lo que sucedió.
Lo que sucede.
Adónde quiero ir.
Y más que nada, a hacer que.

Igual parece que los ciclos se cicatrizan solos.

¿Autogestión será?

Ni tengo que hacer nada.
Los azares de la vida confluyen para cerrar el asunto porteño.

Sip. Veo la película MIA en el Gaumont.

Aparece Leito, la casa del Abasto.
Camaras videos, Marlene.
Sueños de representaciones revolucionadas.

Aprendizajes.
Histerias y noches incontables.
Georgina.
La pelopincho de Pompeya
y Tonino en bolas meando las plantas.

Maude gritando "Alerte!"

Los vecinos molotovs.
Los amigxs que decepcionan.
El agotamiento, y el llanto.
Los "Negros de mierda" impunes.
La rabia creciente.

Es que estoy preñada,
de inquietudes y exaltaciones.

Y me encuentro con un amigo.
Así de casualidad.
Un amigo que conocí en Montréal.

Y le digo: "¡Ciao!"